Fundación Grisi

Superar el duelo cuando la causa de la pérdida es el COVID-19*

El proceso del duelo en el contexto de la epidemia del Covid-19

Uno de los conceptos capitales en Psicología es “la resistencia al cambio”, y cabe preguntarse ¿cuándo hemos vivido un momento, a escala mundial, en el que nos viéramos obligados a realizar tantos cambios y en tan poco tiempo?

Es indudable que esta etapa está teniendo enormes consecuencias emocionales. Pero hay un hecho que lo está cambiando todo: la velocidad y la forma en la que estamos perdiendo a nuestros seres queridos.

El impacto emocional es inimaginable. Muchas personas me preguntan ¿cómo puedo dejar de sentir este dolor? No se puede. Pero sí podemos aliviar algunas emociones, modular su intensidad, y dejar que aparezcan otras.

Es importante decir que el proceso del duelo, durante el COVID-19, es totalmente distinto. El contexto, las circunstancias, alteran el proceso y las fases del duelo y también su duración.

A las emociones del duelo se le suman otras emociones provocadas por el confinamiento, por no poder compartir cercanía, contacto en los afectos, por no poder llevar de forma natural las despedidas…

Cuando se pierde a un ser querido es habitual pasar por una serie de fases, hasta poder incorporar esa pérdida de manera natural. Es importante saber que el duelo es un proceso personal e íntimo que experimentamos de diferentes formas. No podemos compararnos, no hay un “modelo normal”, cada persona tendrá una forma de superar el duelo.

Las fases del duelo cambian con el Coronavirus

Fase 1. Negación
Puedes no creerte que la pérdida es real. La situación extraordinaria de confinamiento y no poder ver a la persona que se ha ido puede agudizar la intensidad de esta fase.

Fase 2. Ira
Cuando conectas con la pérdida que has sufrido puede que sientas enfado o ira: ¿Por qué me ha ocurrido esto a mi? ¿Por qué no he podido acompañarle? ¿Cómo ha podido estar solo? No le protegí lo suficiente… Puede que sientas que necesitas dirigir tu ira hacia lo que te rodea o hacia ti mismo con conductas destructivas. El confinamiento puede aumentar la intensidad de la ira.

Fase 3. Negociación – Pacto
En esta fase se afronta la culpa que ha podido generarse y se produce una reconciliación con aquellos hacia los cuales se dirigió la ira. Ahora no se les percibe como culpables, la culpa se desvanece y da paso al compromiso, a la búsqueda de metas centradas en el desarrollo personal: Quiero donar dinero para la investigación. A partir de ahora apoyaré más la Sanidad. Quiero hacerme voluntaria.

Fase 4. Tristeza
Puedes sentir emociones de tristeza, vacío o intenso dolor, unidos a pensamientos que te conectan con la pérdida: No sé si podré vivir sin ella… Es habitual rememorar en tu cabeza momentos o frases de esa persona y que aparezca un sentimiento de vacío ante la idea de que no regresará.

Fase 5. Aceptación
Se reconoce la pérdida y la situación de dolor, así como las repercusiones que conlleva, sin buscar culpables ni adoptar una posición de derrota.

Si eres una de las personas que has perdido a alguien… ¿Has podido identificar tus emociones en estos momentos? ¿Te has parado a pensar qué sientes?
Probablemente no, el estado de shock en el que te encuentras dificulta observarte a nivel emocional y entender qué sucede. Es normal. Todo lo que sientes, todas las reacciones a nivel emocional y fisiológico que experimentas son normales.

Estás viviendo una situación extraordinaria y no tenemos referentes anteriores con los que comparar, y por ello pueden asomar emociones que antes no habías experimentado o quizás no en la misma intensidad.

Es importante que te permitas sentir lo que surja para poder afrontarlas de una manera adecuada.

Cómo superar el duelo: Afrontar el dolor: ¿Qué hacer y qué no hacer?

La pérdida de nuestros seres queridos es algo para lo que no estamos preparados, y menos cuando la pérdida es tan inesperada y en unas condiciones tan difíciles y extraordinarias como en la epidemia de Coronavirus COVID-19. Ninguna persona estaba preparada para algo así.

Pero nos gustaría ayudarte a reflexionar. Sugerirte opciones para afrontar el dolor. Aclarar algunas dudas para identificar mejor lo que conviene o no en estos momentos tan complejos.

1. ¿Afrontar el duelo en soledad o en compañía?
Combina y equilibra ambos
Esta combinación de soledad y compañía tiene sentido, compaginar tiempos de intimidad contigo y de comunicación con los demás, va a ser saludable.

Escucha tu dolor y trata de abrirte a los momentos de dolor íntimo y solitario. Pero no te aísles. Es sano que tu sufrimiento sea acompañado de otras personas que, también, sufren con él.

  • Junto a momentos de soledad, ten otros en los que compartas tu vivencia, con los medios que tengas a tu alcance, si no conviven otras personas contigo, a través de llamadas, video llamadas, grupos de Whatsapp… realiza reuniones virtuales, ceremonias de despedida, homenajes y recuerdos…
  • Evita en la medida de lo posible un aislamiento total, cortar el contacto con tus personas allegadas. Tampoco lo contrario: no tener ningún momento íntimo y privado en el que te pares a pensar y sentir sobre lo sucedido.

2. ¿Pensar o no pensar?
Pensar, a medida que lo vayas pudiendo hacer. Date un respiro mental cuando sientas que lo necesitas
La ausencia física de la persona que se va es algo en lo que pensarás toda la vida. De distinta forma seguirá estando en ti. Por ello, cuando tu mente y tu cuerpo te hagan preguntas, te traigan imágenes o recuerdos, no cierres la puerta. Eso sería un desgaste enorme improductivo y aún más doloroso.

Entiende que es normal que necesites pensar en lo sucedido y en cómo ha sucedido. Y a la vez, si sientes que algunos días, esas preguntas o esas imágenes te invaden de forma continua, permítete compartirlas, contándoselas a alguien, escribiéndolas, dibujándolas o expresándolas y plasmándolas en la forma en que lo necesites. Tras ello, quizás te convenga tener momentos de descanso o distracción.

  • Sí es sano que pienses y no tengas miedo a lo que traiga tu mente en estos momentos. Con el tiempo irás entendiendo el significado de cada imagen, de cada pensamiento, dándole sentido a lo que hoy no parece tenerlo. Con el tiempo, poco a poco. Y si lo que piensas te hace más daño, trata de sostener ese dolor y pensar que no todo lo que piensas y llega a tu mente en estos momentos tan duros es completamente cierto: Es cierto que no pudiste abrazarle, ¿pero no te sentía al lado aunque estuvieras físicamente lejos? ¿Cuánto amor sí pudiste darle todo el tiempo que estuvisteis juntos?
  • Evita no pensar o distraerte continuamente como si no hubiera pasado.
  • De igual forma, si sientes una continua invasión de pensamientos, haz lo posible por ir teniendo momentos del día en los que, aunque cueste y puede que no le encuentres sentido, te centres en rutinas, autocuidados y actividades cotidianas.

3. ¿Escribir o sólo pensar?
Escribir
Siempre que puedas, expresa, dale forma a tus pensamientos, escríbelos. Te ayudará a procesarlos mejor, ordenarlos y observar cómo tu vivencia va cambiando con los días.

Escribe sobre lo que necesites: sobre cómo fue tu vida con esa persona, sobre lo que te gustaría haberle dicho o decirle en este momento, lo que crees que te respondería. Puedes escribir pidiendo perdón si lo necesitas, o dándole las gracias.

También puedes escribir cada día un relato de cómo vas sintiendo su ausencia física, o sobre los recuerdos que te van viniendo de lo compartido. Te puede ayudar a ir asimilando, aceptando y digiriendo lo sucedido.

  • Escribe sobre lo que necesitas y siente lo que ello te genere.
  • No ayuda el tratar de evitar expresar el dolor.

4. ¿Guardar silencio o hablar de la pérdida?
Hablar de la pérdida
No tengas dudas, habla de ello cuanto necesites, de la persona fallecida, de cómo has vivido y estás viviendo su pérdida. Según tu estado emocional sentirás que necesitas hablar con una u otra persona. Hazte caso.

  • Sí, es bueno que hables con quién lo necesites, cuánto necesites y cómo lo necesites, dentro de las posibilidades de confinamiento (aprovecha también la tecnología: videollamadas, whatsapp…)
  • No te obligues a hablar con personas con las que no lo deseas en este momento. Cada persona tenemos nuestro ritmo en digerir la pérdida y más aún en las circunstancias en que se están dando estás pérdidas. Cualquier ritmo es válido, nadie debe forzar a nadie a hablar sobre lo que la otra persona no desee, ni forzar a silenciar lo que la otra necesite hablar.
  • Pasado un tiempo, cuando ya hayas expresado tu dolor, hayas compartido tus sentimientos, tus miedos, tus recuerdos, intenta retomar otros temas de conversación, volver a conectarte con tu día a día, con temas cotidianos, con ilusiones, motivaciones…, que aunque te parezcan superficiales y que no te interesen en este momento, quizás hagan tu malestar más llevadero.

5. Rituales de despedida: ¿Sí o no?

Los rituales de despedida nos ayudan a expresar nuestros sentimientos, a poner un poco de orden a nivel emocional y nos ayudan a tomar consciencia del proceso del duelo, a conectar con nuestro dolor, a integrar lo que ha sucedido.

  • En tiempo de confinamiento estos rituales de despedida serán diferentes a lo que estamos acostumbrados, ya que serán más personales, más íntimos.
  • Te animamos a fomentar tu despedida –por ejemplo con un homenaje–, siempre que no lo hayas hecho ya o tengas la percepción de no haber dicho todo lo que querías, o te ha quedado algo pendiente. Prepara un escrito para el momento en el que puedas reunir a tus seres queridos, grabar un vídeo y compartirlo, escribir una carta, poemas, mensajes, cuyo contenido sea algo que le diríamos a esa persona, como si estuviera aquí. Expresa tus sentimientos a través de un diario, del dibujo, crear un álbum, construir una caja de recuerdos. Puedes crear un rincón del recuerdo, con una fotografía, un objeto simbólico, decorarlo como te guste y cada vez que lo desees ir a ese espacio para estar en silencio, hablarle, recordar momentos positivos, ver sus fotografías.
  • Puedes preparar rituales de despedida sociales –encender velas en tu balcón, por ejemplo–. Preparar la ceremonia o ritual que te hubiera gustado realizar, con la idea de aplazarlo un tiempo o bien realizar una ceremonia o encuentro virtual –aprovechando la tecnología online–. Compartir acciones en tus redes sociales, crear un blog a modo de homenaje, un escrito, un montaje de fotografías, un video… Así, podrás conectar con tus contactos y les brindarás la oportunidad de poder expresarte sus condolencias y apoyo.
  • Si no quieres, no te obligues, respeta tu espacio, tus tiempos, quizás no te apetezca compartirlo socialmente, igual prefieres hacerlo sólo para ti, o quizás has valorado que no es aún el momento. No tienes la necesidad. Tú decides, es tu derecho.

6 ¿Reprimir emociones o validar emociones?
Valida lo que sientes
Tu duelo te traerá emociones con las que te será difícil convivir. No puedes elegir lo que sientes ante la pérdida, simplemente, recuerda que aquello que sientes o que aún no sientes es una reacción normal de tu cuerpo y de tu mente, que hacen lo posible por ir digiriendo el dolor.

Simplemente, acepta y da validez a lo que vayas sintiendo, normaliza tu sentir, permítetelo, no te culpes por experimentarlo. Tienes derecho a sentir miedo, enfado, rabia…

Superar el duelo. Conclusiones

En estas circunstancias de duelo durante el Coronavirus, tal vez, una de las emociones más intensas sea la culpa.

Quizás lleguen hasta ti preguntas como: ¿Qué podría haber hecho para evitar todo esto? ¿Cómo hubiera impedido que sucediera de este modo, en soledad? ¿Cómo podría haber prevenido que sufriera?

Es normal sentirse culpable. Tal vez, la culpa es una de las emociones que más presencia tiene en este tiempo de Coronavirus: ¿Qué podría haberse hecho, antes, diferente, con mayor o menor intensidad…?

El sentimiento de culpa, en cierta medida, es un intento de aceptar lo irreversible. Como si aún hubiera algo que pudiéramos hacer para que no sucediera.

Aunque la culpa es natural, y sentirla es real, su mensaje no tiene porque ser verdadero. No aceptes como reales todos los mensajes que trae asociados.

 

*Consulta la nota completa publicada originalmente en: www.areahumana.es